A propósito de los dos patitos

Toda obra de arte empieza con un lienzo en blanco. Cada best seller parte de una hoja límpida a la que imprimir palabras. Una gran sinfonía se crea a partir de una partitura con pentagramas vacíos. Y un buen año, igual que los no tan buenos, empieza tras las campanadas con los contadores a cero. Enero simboliza una (nueva) gran oportunidad para hacer muchas cosas durante todo un año y hacerlas mejor. Y para que ocurra, para que este contrato con cláusulas por redactar se manifieste como queremos, hay que llenarlo de una palabra clave: propósito.

Si la vida es una combinación perfecta entre azar y razón o un cóctel ideal a base de espontaneidad y organización, aquella parte de la ecuación que dependa de nosotras es donde pondremos el foco de nuestra intención. Es el área que querremos trabajar conscientemente para lograr los objetivos que nos propongamos. 

De ahí que, al tratarse del primer mes del año, enero sea el mes de los buenos propósitos, el mes en el que nos dedicamos a organizar el año. Tras una carrera fulgurante de buenos deseos para todos, amor, brindis, delicatessen y regalos -y digo fulgurante por aquello de los destellos dorados, los cascabeles, las estrellitas y el brilli-brilli- llega una tanda de cuatro semanas que invitan a la reflexión y a una creatividad -casi impuesta- por la llegada de una nueva cifra, promesa de cambios, novedades y mejoras… El presente año siempre es, y debe ser, EL AÑO. 

Lo de los buenos propósitos puede tomarse como una obviedad superficial tipo “bueno, y para este año, me pido salud, dinero y amor… para mí y para todos” o el clásico check-list de “ir al gimnasio, hacer dieta y llamar más a menudo a mamá” que suele quedar olvidado al día siguiente de intentarlo sin apenas convicción. Más allá del tópico, nos conviene ser estratégicas y planificar bien la maratón de doce meses que sin darnos cuenta ya hemos empezado a correr. Hablemos de qué es ser estratégicas, cuando se trata de trabajar los propósitos del año. 

Antes de listar (¡y desarrollar!) todos tus buenos propósitos, hay una serie de imprescindibles a tener en cuenta: 

  • Tiempo, valioso tesoro: todas las cosas importantes requieren su tiempo. Reflexionar sobre qué quieres que ocurra los próximos meses y qué propósito quieres darle al nuevo año, es una tarea que no admite prisas. Es importante incluso reflexionar previamente sobre qué fue bien y no tan bien el año anterior (y por qué) para aprender de lo vivido y no repetir errores. No podemos pretender tener una super lista de buenos propósitos en cinco minutos, como quien hace la lista de la compra. Tómate tu tiempo, porque en el fondo es tiempo que te estás dedicando a ti, en tu presente y para tu futuro. Y puedes hacerlo tan bonito como quieras: con velitas, con una copa, aromatizando la sala… Es importante que te sientas cómoda y no tengas urgencias para que todo fluya. Que este momento sea un preludio de la energía que quieres para el resto del año. 

  • Objetivo MARTE: hay esquemas en el mundo empresarial que nos pueden valer para gestionar de forma eficaz nuestra área personal. En este caso, las iniciales que definen un buen objetivo o propósito, pueden aplicarse aquí también. MARTE es el acrónimo de las cualidades que resumen un buen objetivo (SMART, en inglés): Medible, Alcanzable, Relevante, Temporizable y Específico. Veamos qué significa exactamente.

# Nuestro propósito debe ser Medible: un buen objetivo debe ser cuantificable de alguna forma o medible en una escala para que puedas tener bien acotado tu propósito. Ser feliz, por ejemplo, no es un objetivo medible, sino más bien una quimera. No es medible, no es cuantificable… porque, además, resulta que es más una consecuencia que un propósito en sí mismo.  

# Nuestro propósito debe ser Alcanzable: es decir, realista. Si nos marcamos una meta inasumible, por mucho que la deseemos, lo único que conseguiremos es fracasar y desilusionarnos. 

# Nuestro propósito debe ser Relevante: tiene que importarte mucho conseguirlo. Un propósito relevante es aquel que te arranca una sonrisa cuando te imaginas a ti misma habiéndolo conseguido. Si no es lo suficiente importante para ti, el deseo de conseguir este objetivo se diluirá en el tiempo y no querrás esforzarte para lograrlo. 

# Nuestro propósito debe ser Temporizable: hay que marcarse un timing, crear un marco temporal, planificar un principio y un fin en el calendario para alcanzar la meta. Es la forma de integrar cierta urgencia, ir verificando cuán cerca estás de tu logro y que no seas víctima ni de un ataque de impaciencia ni de una sobredosis de pereza. 

# Nuestro propósito debe ser Específico: nuestro propósito para este 2022 tiene que plantearse de forma concreta, clara y detallada. Las vaguedades no valen para plantearse los propósitos del año.

Más conceptos imprescindibles a tener en cuenta antes de hacerte con una libreta y un boli para anotar tus super propósitos anuales…

  • Equilibrio romano: la conocida mens sana in corpore sano, es decir, una mente sana en un cuerpo sano. Si queremos obtener un resultado equilibrado, el primer compromiso que querremos adquirir es el de velar por una armonía con nosotras mismas. No podemos aspirar a perder peso, por ejemplo, si no estamos dispuestas a que nuestras acciones vayan enfocadas a tener una vida saludable. Porque sino caemos en un autoengaño que no lleva a ninguna parte. 
  • Lo bueno del querer: olvídate de los propósitos que expresan auto obligación. Nada de “tengo que” ni de “debo” en ninguna de sus conjugaciones verbales. Ni debería ni tendría. ¿Quieres o no quieres hacerlo? ¡Cámbiale el color a las frases que redactes! Llena tus propósitos de buena energía, deseo y convicción con un “Quiero hacer”, “Deseo hacer”, “Me comprometo a”.

  • Descarta lo negativo: cuando se trata de redactar propósitos, destierra de tu mente cualquier frase que contenga una negación. “No quiero estar triste”. La mente no computa el significado del ‘no’. Si tienes claro que no quieres eso, asegúrate de reformularlo para que la frase quede en positivo. 
  • Planning a lo Matrioshka: Si observamos el calendario como si se tratara de un juego de Matrioshkas, hay una muñeca principal, en este caso, el flamante 2022 que se abre ante nosotras. Al hacerlo, ésta cede el paso a otras muñequitas que son los meses, las semanas, los días, las horas… en definitiva, multitud de micro oportunidades para sentir, vivir, hacer, ser. Planifica bien tus propósitos, tomando las semanas y los días como la estructura a la que ponerles un contenido que sea coherente con tus propósitos.

  • Enraizada en el presente: Antes de lanzarte a escribir, sitúate en el presente. Y planifica desde este punto. Elabora tus propósitos desde este momento presente y redacta las acciones con este mismo tiempo verbal. Así puedes enraizar el pensamiento, centrándote en el ahora y, a la vez, dotando los propósitos de tu valiosa presencia. Este simple gesto consciente te empodera y dota tus acciones futuras de mucha fuerza. 
  • Foco CLCMLL: Nos encantan estas siglas. Con La Copa Medio Llena ¡siempre! Que este sea el perfume que te acompañe durante toda la sesión (o sesiones) de redacción de buenos propósitos del año. Y más allá. Que estas sean las gafas con las que ves la vida y observas los resultados de tus acciones. CLCMLL es un estilo de vida optimista pero no naïf. Es una actitud constructiva, llena de buen humor, con la que observar el mundo y con la que ahorrarse muchas frustraciones y malos entendidos o interpretaciones sesgadas porque rebaja la autoexigencia y nos sitúa en el mundo con una presencia relajada, confiada y constructiva. Pensar en positivo es tu mejor compañero de viaje. 

A propósito del año nuevo, con la llegada de estos dos simpáticos patitos, es momento de pensar qué queremos conseguir y cómo conseguirlo. Siendo conscientes del punto en el que estamos y las herramientas que tenemos. ¡Haz que este sea tu año! Un punto clave en tu vida en el que ves manifestado todo aquello que te propongas tras un concienzudo (y divertido) trabajo personal. ¡Que lo disfrutes, redactándolo primero y viviéndolo después! Feliz 2022 y felices propósitos. 

 

 

Elisabet Márquez
Directora de Proyectos y Embajadora Women Wines Tarragona