Mis primeros recuerdos en lo que se refiere a olores son aromas y matices a vino y destilados. Hace más de 80 años, cuando todavía se podían vender a granel, mi bisabuelo Baltasar fundó un despacho de vinos y otros alcoholes. Fue en una cochera en el centro de la plaza del pueblo de Mazarrón, en Murcia. Mi abuelo Juan, apasionado de los vinos desde muy joven y comprometido con el trato exquisito a sus clientes, continuó con el negocio.
Y en la década de los 90, con mi madre de la mano, llegué yo. Barriles de gran formato y olor a «pajuela» (azufre) era lo que me rodeaba cuando corría en aquella cochera donde pasaba la mayor parte de los días mientras mi madre ayudaba a mi abuelo.No me despegué del negocio familiar ni al comenzar el colegio. La rutina de mis tardes consistía en ayudar a mi abuelo con la contabilidad en aquel despacho que pronto se convertiría en mi pequeña oficina de preescolar. La felicidad se palpaba en el ambiente, en los clientes y en las risas de los mismos al ver cómo les llenaba sus garrafas de vino. Les hacíamos la suma de sus cuentas a mano y en pesetas, claro.
Pocos años después, mi padre decidió adentrarse en el mundo del vino y, al fallecer mi abuelo, se convierte en el capo del negocio. Eran años de prosperidad y quiso seguir apostando por este mundo. Derribamos los muros de aquella cochera para construir lo que sería la nueva Bodega de Baltasar. Mucho más que barricas con vino a granel: un espacio de ensueño para todo buen bebedor de vino.
Y ahí fue donde inicié mi desarrollo con apenas 15 años. Me iba formando con libros sobre uvas, denominaciones de origen, enología, bodegas… Y más allá de la teoría de aquellos libros, mi padre fue mi gran mentor. Cada vez que abría una botella en casa me explicaba todo lo que percibía en nariz, en boca y en estructura. ¡Empecé a catar! ¿Demasiado joven?En esa época todavía estaba en el instituto y compaginaba mis estudios con ayudar en la tienda. Así se fue gestando mi pasión por el trato excepcional al cliente: si se va feliz por la puerta, yo soy más feliz todavía. Y es que ya sabéis que #YoNoMeConformoConCualquierCosa.
Pero la historia no termina aquí. Hay más episodios. Estudié Economía, y durante la licenciatura conocí al que se convertiría en mi marido. Después de varias citas, descubrí que él también tenía parentesco con el mundo del vino (su familia lleva dedicándose toda la vida a la distribución de bodegas de grandes marcas). Catar vinos se convirtió en el día a día de ambos.
Después de grandes viajes y muchísimos descubrimientos de tendencias gastronómicas, llegó el día en el que, ya trabajando como economista, mientras desayunaba un Kusmi Tea, me di cuenta de que lo que realmente me hacía feliz era ser #ExtremadamenteFoodie y no la vida laboral que llevaba. Di una vuelta de 180 grados a mi vida y creé Nuut. Desde que nació mi proyecto en 2019, sigo formándome. Nuut nace en el pairing perfecto, en el pairing #MuyNuut, para que mis clientes disfruten como se merecen de un nuevo concepto gourmet.
Ma. José García Ortiz
Embajadora de Women Wines

