
Vino. Del latín, Vinum. m. Bebida alcohólica que se hace del zumo de las uvas exprimido y fermentado naturalmente.
Esta definición de vino, en mi opinión, se queda escasa. Para mí, significa mucho más. Un vino es nacimiento, historia y evolución. Es desde el terruño, la localización y el clima de sus cepas, y el proceso de maduración que pasaron sus uvas, hasta el proceso de elaboración. Es esfuerzo, dedicación y pasión por la viticultura y por nuestra tierra.
Me siento muy afortunada de haber nacido y crecido en una familia de viticultores. Desde pequeña he podido ver y sentir lo que el vino y la bodega significaban para mis padres y mis abuelos. Y, sin duda, es algo que hoy en día me acompaña.
Es difícil resumir todo lo que hay en una copa. Detrás de cada botella se esconde un largo y bonito proceso que comienza en el viñedo, continua en la bodega y finaliza donde tú quieras. El vino significa compartir momentos y vida con tu gente.
La variedad de vinos en el mundo es muy extensa, hay tantos vinos como personas. Cada tipo de uva tiene su propia personalidad y aporta características singulares. De la misma manera que los sujetos nos enmarcamos en culturas, el vino se enmarca en un bagaje propio: cada uno posee unas raíces y configuraciones determinadas.
Abre la mente. Conoce diferentes tipos de vino. Solo así podrás encontrar el que más te identifique y guste.
El vino es paciencia, cuidado y respeto a la tierra y, sobre todo, trabajo duro. Representa un ciclo. Cuando las cepas lloran, simbolizan “el nacimiento’’; es el despertar de la vida y el primer paso hacia una nueva cosecha. El campo es eso, la simbiosis con la vida en su curso cíclico: nacimiento, evolución, maduración.
La tierra nos da una valiosa lección, nos enseña a ser pacientes, a aguardar el momento, y nos hace madurar. Nos invita a mirar menos el reloj y más a nuestro alrededor.
Si tuviera que elegir una frase para decir lo que me transmite el vino, diría que el vino me conecta a mi familia, a las raíces, a los valores, al compartir y a la vida. Cuando cojo una botella necesito parar, mirar, respirar y saborear.
Clara Espinosa
Embajadora de Women Wines en La Rioja